Esta teja artesanal captura la calma y belleza del bosque en un instante. En el centro, un ciervo de mirada dulce y serena se rodea de ramas, piñas y frutos silvestres, en una escena que transmite paz y conexión con la naturaleza. El acabado craquelado aporta un encanto envejecido y rústico, mientras que los pequeños adornos en relieve, pintados y colocados a mano, realzan su carácter único. Una pieza perfecta para quienes aman la estética natural y el arte hecho con dedicación.






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